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Presentación del Libro

San Luis Potosí, 27 de septiembre de 2018

Presentación del libro

Reserva de la Biosfera Sierra del Abra Tanchipa: Biodiversidad y Acciones para su Conservación

Dr. Francisco Javier Sahagún Sánchez

Departamento de Políticas Públicas, Universidad de Guadalajara

"En resumen, el impacto humano en la biodiversidad

es un ataque contra nosotros mismos"

Edward O. Wilson

Muy buenas tardes a todos, a nombre de los autores quiero agradecer la presencia de las autoridades e invitados en general por su asistencia a la presentación de este libro donde se expone de forma sintética, parte del conocimiento que se ha generado en el contexto de la Reserva de la Biósfera Sierra del Abra Tanchipa.

Antes de continuar quiero aprovechar la oportunidad para reconocer el papel del Maestro Alejandro Durán para la publicación de esta obra y quien se ha convertido en un importante promotor con la difusión de investigación y en general las actividades que se desarrollan en la reserva,

Iniciaré citando al Dr. Víctor Toledo Manzur quien sostiene que, como campo de conocimiento, la conservación biológica o de la biodiversidad nos muestra las limitaciones del pensamiento simplificado, donde se ha abusado del parcelamiento y reducción de los fenómenos a través de abordajes especializados o monodisciplinarios y donde predomina la creencia de que los avances tecnológicos permitirán atender y solucionar todos los problemas relacionados.

Paradójicamente, la visión del conservacionismo ha fracasado ante la complejidad de los problemas que afectan a la biodiversidad y las escalas en las que actúan. Lo anterior, ha dificultado el diseño e implementación de acciones de manejo que garanticen la conservación de la biodiversidad en sus distintas expresiones, a nivel de genes, especies, ecosistemas y paisajes.

En este sentido, la conservación no debería volver nunca a ser abordada desde una aproximación simplista o reduccionista, ya que NO concierne solo al conocimiento biológico, y como señala J. Alcorn “Si bien, la prueba del éxito de la conservación es en

última instancia biológica, la conservación en si misma es un proceso social y político, no un proceso biológico” (Alcorn, 1994)

El libro que hoy presentamos tiene por título:

Reserva de la Biosfera Sierra del Abra Tanchipa: Biodiversidad y Acciones para su Conservación

Esta obra significa el esfuerzo y trabajo de muchos de los aquí presentes y de las personas que, de distintas formas, participaron en el desarrollo de las actividades relacionadas, convirtiéndose en actores clave para lograr alcanzar los resultados que se presentan.

Personalmente, percibo el libro como la expresión de un proceso de aprendizaje colectivo, a partir del cual se ha generado el conocimiento que se presenta aquí y que ejemplifica parte de lo logrado en los últimos años, con base en la voluntad y el compromiso de los que viven y los que estudian los procesos en la Reserva de la Biósfera Sierra del Abra Tanchipa.

Sin lugar a duda, este libro se puede considerar un parteaguas, a partir del cual, es posible conocer con mayor detalle algunos componentes de la biodiversidad de la reserva y, por supuesto, algunos de los aspectos sobre la realidad socioambiental que se presentan en el territorio y que actúan sobre la configuración del paisaje del entorno.

El libro se puede entender también, como una ventana a la complejidad de los procesos que se manifiestan en esta área natural protegida. Dicha complejidad responde a la existencia de múltiples intereses (sociales, políticos, económicos y ambientales), a partir de los cuales interactúan los tomadores de decisiones al respecto de las mejores prácticas de manejo y conservación.

Como nos podemos imaginar, la realidad en las áreas naturales protegidas responde a problemáticas complejas, que demandan repensar la forma en la que nos hemos aproximado a su solución.

Repensar lo que es la conservación, requiere de la deconstrucción de los paradigmas sustentados por la corriente dominante e incluso replantear la orientación ligada al desarrollo, transitando hacia un desarrollo donde se privilegie el dialogo de saberes y conocimientos procedentes de distintas dimensiones de la cultura e identidad de los pueblos que viven en las regiones donde se han delimitado las áreas naturales protegidas.

Para abordar la complejidad ambiental en estas áreas, es necesario entrelazar las formas de pensamiento y los métodos de estudio, con un enfoque inter y multidisciplinario, que sea además multicriterial y multiescalar, de forma que sea posible incorporar los procesos a gran escala y de larga duración a los que se enfrentan de forma dinámica los ecosistemas. Esto facilitará el entendimiento de la interacción de los aspectos biofísicos con los socioeconómicos y políticos que dan forma a la realidad de los paisajes en las regiones donde se encuentran las áreas naturales protegidas.

Esta tarea se circunscribe en el ámbito de la ciencia posnormal, este nuevo paradigma de conocimiento posmoderno, plantea una aproximación que va mas allá de la ciencia aplicada normal (sensu Kuhn), de forma que sea posible juzgar el valor de la conservación de la biodiversidad de forma holística y con atención a la complejidad señalada y de forma retrospectiva, con un enfoque sistémico, sintético y humanista.

De acuerdo con Santos (2012) la ciencia posnormal se sustenta en que el conocimiento científico natural, es a la vez social y humanístico; el nuevo conocimiento es local, es autoconocimiento y es participativo. En esta ciencia de la posmodernidad se privilegia la relación sociedad - naturaleza y la incertidumbre como estrategias para tomar las decisiones relativas a los temas de interés socioambiental.

Estos principios le dan sentido y fundamento al contenido y la configuración capitular de este libro.

Como sabemos a nivel global aún existen vacíos y omisiones importantes en el conocimiento de la biodiversidad y esto tiene una particular relevancia para las áreas naturales protegidas.

Por esta situación, esta obra reviste mayor importancia en el contexto de las áreas naturales protegidas a nivel estatal y regional.

En México se han decretado más de 180 áreas naturales protegidas a nivel federal en distintas categorías de conservación, lo que ha permitido cubrir con las metas dispuestas en acuerdos internacionales sobre la superficie que debería ser dedicada a la protección y conservación de la biodiversidad.

En San Luis Potosí las áreas naturales protegidas de carácter federal constituyen el 1.44 % de su superficie y sólo la Sierra del Abra Tanchipa tiene la categoría de Reserva de la Biosfera.

De acuerdo con la legislación mexicana las reservas de la biosfera son áreas biogeográficas relevantes a nivel nacional, representativas de uno o más ecosistemas no alterados significativamente por la acción del ser humano o que requieran ser preservados y restaurados, en los cuales habiten especies representativas de la biodiversidad nacional, incluyendo a las consideradas endémicas, amenazadas o en peligro de extinción (LGEEPA)

Eso y más tenemos en la Reserva de la Biósfera Sierra del Abra Tanchipa

En ella podemos encontrar:

- Una serie de ecosistemas representados por bosques tropicales estacionales.

- Una importante diversidad de especies de flora y fauna asociadas, algunas de ellas endémicas, en categoría de riesgo o con distribución restringida.

- Un reservorio de servicios ecosistémicos, que incluyen la recarga de mantos freáticos y la captura de carbono, entre otros.

- Vestigios prehispánicos que conforman un patrimonio de importancia para la cultura Huasteca en la región y

- Comunidades diversas, donde se manifiestan distintos orígenes, culturas y visiones de futuro.

El libro nos da cuenta de esto en 10 capítulos que podrían ser divididos en dos partes:

La primera parte, que se refiere específicamente al conocimiento de las características biofísicas del área con énfasis en algunos componentes de la biodiversidad y la dinámica del paisaje en el entorno en ANP.

En el inicio de esta sección se describen las aportaciones de distintos estudios al conocimiento preliminar sobre la biodiversidad en la zona y se hace un recuento de las actividades productivas predominantes que han moldeado el desarrollo en el contexto regional, donde queda claro el papel de la reserva, al respecto de la provisión de servicios ambientales, en particular a partir del aprovechamiento de especies de flora y fauna característica de la reserva como el Soyate, las orquídeas o los loros.

Más adelante nos encontramos con un texto que explica de forma muy puntual la relevancia de uno de los principales objetos de conservación que dan sustento al decreto de la reserva: Los bosques tropicales estacionales, donde se destaca su papel como refugio de una especie emblemática de la reserva: el Soyate, al cual se le describe y sobre el cual se discute su actual estado de vulnerabilidad.

Asociada al bosque tropical se destaca en el libro la riqueza de la familia de las orquídeas que, con 28 especies en la reserva, constituyen el 18 % de la riqueza estatal y el 2 % de la riqueza a nivel nacional.

Por otro lado, el análisis de las condiciones hidrogeológicas e hidrogeoquímicas permite entender la vulnerabilidad a la contaminación de los sistemas de acuíferos en el paisaje kárstico de la reserva ante las amenazas derivadas de los usos de suelo predominantes. Y en este sentido, resulta muy pertinente el estudio sobre cambios en el uso de suelo que se han presentado en la región en los últimos 30 años, a partir del cual es posible observar que las tendencias de cambio han disminuido, en buena medida gracias a las acciones de supervisión y vigilancia que han llevado a cabo la reserva.

La segunda parte del libro destaca el componente de la participación social como eje para el éxito de las acciones de conservación emprendidas en la reserva.

Se aborda la participación como mecanismo de empoderamiento, donde los actores locales reconocen los beneficios de contar con un área protegida a través del reconocimiento de los sitios de interés prioritario para el manejo aprovechamiento sustentable de los recursos o los beneficios económicos derivados de la conservación.

Luego se exploran algunos métodos para la toma de decisiones en un contexto de gobernanza socioambiental, entendida como la coordinación colectiva de esfuerzos para alcanzar metas ambientales, en el caso de estudio particular, para la obtención de un orden social sobre las alternativas de conservación de otro grupo de especies representativas y prioritarias, los loros pericos y guacamayas.

Ahora bien, me gustaría señalar que el libro:

• No es un compendio exhaustivo de la biodiversidad de la Reserva y habrá que trabajar en la compilación de nuevas obras que sumen al conocimiento aquí compartido.

Pero, por otro lado, el libro si es:

• Una muestra representativa del trabajo colaborativo, promovido con éxito por la Dirección de la reserva a lo largo de 10 años.

• Es también una aportación valiosa al entendimiento de los objetos que dan sustento a la necesidad de conservar esta área y

• Una prueba fehaciente de que la conservación debe hacerse de forma participativa

• Además, es un insumo que aporta elementos para el proceso de toma de decisiones del recién formado Consejo asesor de la reserva.

A partir de la información contenida en este libro es necesario avanzar hacia una interpretación sistémica que permita hacer un diagnóstico integrado, de forma que sea posible incidir de forma asertiva en los procesos de manejo y conservación del área natural protegida.

Las áreas naturales protegidas, manifiestan una heterogeneidad que incluye a los subsistemas que involucran al medio físico y biológico, los medios de producción, la tecnología, la organización social, la economía y la política, además, todos estos subsistemas son interdependientes, por lo que, en el futuro, se debe buscar realizar estudios integrados, donde se aborde el funcionamiento de la totalidad del sistema, a partir de la conformación de equipos con marcos epistémicos, conceptuales y metodológicos compartidos.

En resumen, esta obra es más bien un punto de partida, que busca motivar el desarrollo de nuevas investigaciones que sean pertinentes para el mantenimiento y la conservación de la biodiversidad y la integridad ecosistémica en la reserva y que, como condición sine-qua-non, impulsen el desarrollo social y comunitario en las poblaciones de la zona de influencia y eleve su calidad de vida.

Así mismo, reconocer el papel los actores locales en la historia y devenir del territorio, deberá mantenerse como una agenda de política prioritaria para avanzar hacia el manejo integrado del paisaje en esta importante área natural protegida y su entorno.

Por su atención, muchas gracias.

domingo 28 de octubre del 2018 - 10:05:52
Dr. Francisco Javier Sahagún Sánchez

La diversidad florística de la Reserva de la Biosfera Sierra del Abra Tanchipa

La Reserva de la Biosfera Sierra del Abra Tanchipa (RBSAT) representa uno de los eslabones mejor conservados del bosque tropical estacional. Estos ecosistemas son de los más vulnerables en el Neotrópico debido a las diferentes actividades humanas que lo amenazan. Las tierras que antes fueron ocupadas por estos bosques en México han sido modificadas para la agricultura, la ganadería, la minería y recientemente el fracking, por lo que actualmente sólo una pequeña proporción se conserva intacta en las regiones montañosas de difícil acceso.

 

Como sus múltiples nombres lo indican, las variantes de bosques tropicales estacionales tienen la capacidad de ser caducifolias, es decir que buena parte de sus elementos vegetales pierden las hojas por algunos meses. Las especies vegetales que componen este ecosistema se han adaptado a condiciones caducifolias, pues mientras en los meses de diciembre a mayo cae muy poca lluvia, de junio a noviembre pueden pasar días lloviendo o aparecer de imprevisto algún huracán o tormenta tropical.

 

Desde el año 2013, hemos explorado de forma sistematizada  la flora y vegetación de la RBSAT, con apoyo de la SEMARNAT-CONANP y de CONABIO para estudios multitaxonómicos en áreas naturales protegidas prioritarias de México. Todo esto con el permiso y apoyo de los pobladores de las comunidades Gustavo Garmendia, Laguna del Mante y los Sabinos.

 

Hasta el momento, en la RBSAT se han registrado 420 especies de plantas vasculares, de 309 géneros y 86 familias, siendo las más diversas Fabaceae, Orchidaceae y Euphorbiaceae. Los géneros con más especies son Tillandsia (bromelias), Acacia (gavias), Solanum (género de los tomates)  y Diospyros (zapote). Algunas de nuestras observaciones pueden ser consultadas en el espacio iNaturaList https://www.inaturalist.org/projects/rb-sierra-del-abra-tanchipa-san-luis-potosi, que incluye fotos de especies vegetales y animales para la reserva. Entre las especies únicas de la región se encuentran las cícadas de los géneros Dioon y Zamia llamados chamales, los soyates (Beaucarnea inermis (S.Watson) Rose), algunas bromelias del género Tillandsia, y orquídeas como Isochilus unilateralis B.L.Rob. y Laelia anceps Lindl. Respecto a formas biológicas en su mayoría son hierbas (48 %), seguidas por los árboles (17 %), los arbustos (11 %), las trepadoras (9 %) y las epífitas (7 %), el 8 % restante lo representan otras formas como palmas, crassicaules, arborescentes, litófilas y parásitas.

 

Dentro del polígono de la RBSAT se han registrado cinco comunidades vegetales principales: selva baja espinosa caducifolia, selva baja caducifolia, selva baja subcaducifolia, selva mediana subcaducifolia y selva mediana subperennifolia, que varían en composición y estructura. La vegetación dominante dentro de RBSAT es la selva baja caducifolia. La variante inicial en el borde del polígono de la reserva es una selva baja espinosa caducifolia con dominancia de Ebenopsis ebano (Berland.) Barneby & J.W.Grimes, Phyllostylon brasiliensis Capan. ex Benth. & Hook.f., Acacia pringlei Rose, Pilosocereus cometes (Scheidw.) Byles & G.D. Rowley, Colubrina elliptica (Sw.) Brizicky & W.L.Stern, Karwinskia humboldtiana (Schult.) Zucc., Bromelia pinguin L., Agave univittata Haw., y Dioon edule Lindl. Conforme se incrementa la elevación se transforma gradualmente en selva baja caducifolia, donde las principales especies son Drypetes lateriflora (Sw.) Krug & Urb., Bursera simaruba (L.) Sarg., Pseudobombax ellipticum (Kunth) Dugand, Beaucarnea inermis (S.Watson) Rose, Lysiloma divaricatum, Guazuma ulmifolia, y Karwinskia humboldtiana.

 

En la zona entre los 500 a 800 m s.n.m. en cañadas, sumideros y joyas, existen selvas bajas subcaducifolias con dominancia de Beaucarnea inermis y Drypetes lateriflora, y selvas medias subcaducifolias con presencia de Robinsonella discolor Rose & Baker f. ex Rose, Harpalyce arborescens, Sapindus saponaria L., Fraxinus dubia y Aphananthe monoica (Hemsl.) J.-F.Leroy, diferentes especies de Ficus, y Annona globiflora Schltdl.

 

En la vertiente Este de la reserva de manera muy reducida asociada a los arroyos y manantiales se encuentran los vestigios de selva mediana subperennifolia con dominancia de Ficus cotinifolia Kunth, Cedrela odorata L., Manilkara zapota (L.) P.Royen, Pimenta dioica (L.) Merr., y  Aphananthe monoica. Esta vegetación ha sido afectada severamente por la cercanía con potreros y campos de cultivos.

 

Con excepción de la selva mediana subperennifolia, las comunidades vegetales en la reserva presentan un grado de conservación alto de acuerdo a la composición y estructura, además de valores de disturbio crónico adicionales que se han calculado de forma independiente. La mayor parte de la reserva presenta etapas ecológicas maduras, lo que le confiere una marcada importancia en diversidad vegetal dentro de los ecosistemas presentes en la Huasteca Potosina, sobre todo si se considera que existe una proyección de estos tipos de vegetación hacia el Norte y que puede llegar a representar un corredor ecológico entre los estados de San Luis Potosí y Tamaulipas.

 

El estado de conservación de las variantes de vegetación dentro de la RBSAT, así como la presencia de endemismos y de especies en categoría de riesgo, incrementan su importancia en la conservación de ecosistemas tropicales y justifica de forma adicional el decreto de esta región cómo Área Natural Protegida. Asimismo, la RBSAT sirve como un corredor entre islas de dichos ecosistemas tropicales para el paso de fauna como jaguares y guacamayas, hacia otras áreas bien conservadas en los estados vecinos de Tamaulipas, Hidalgo y Querétaro.

jueves 11 de enero del 2018 - 09:43:05
J. Arturo de Nova V.

«Yo me quedo aquí» o «yo me voy a Marte»: ¿qué piensa realmente la gente cuando habla de conservación biológica?

No se habla mucho de esto porque se trata de una realidad en la que sólo la caricaturización parece sensata. Así que aventuremos la «hipótesis de diversión» o el experimento mental, de que existen en el mundo actual, dos paradigmas o proyectos de conservación biológica completamente antagónicos: el proyecto neoliberal «yo me voy a Marte» y el autónomo (y con frecuencia también autóctono) «yo me quedo aquí». El primero sería una especie de proyecto neo-conservador tecno-cosificante en el que algunos «elegidos» se salvarían al interior de una especie de arca de Noé interplanetaria, mientras que el grueso de una población humana empobrecida y sin acceso recursos naturales, financieros, tecnológicos y militares, se vería condenada a un segundo diluvio universal, esta vez incandescente, en medio de una espiral climática irreversible junto a la muerte del bioma terrestre.

 

En nuestro experimento mental, el proyecto comunitario autónomo y autóctono, ―incluso «neo-zapatista» digamos― de conservación, partiría de la importante premisa de que los ecosistemas permanecen vivos y de que deberían ser conservados holística e integralmente, típicamente in situ y en comunión con el mundo natural. Mucho conocemos ya sobre este proyecto. El segundo proyecto, del cual conocemos más bien poco, partiría de la espeluznante premisa de que los ecosistemas están (o van a estarlo en un mediano y largo plazo) irremediablemente muertos y por tanto hay que salvaguardar-amputar lo mejor que hay en ellos para su posterior transferencia a condiciones controladas más benignas, típicamente ex situ en bancos de germoplasma, por ejemplo, y quizás involucrando experimentos genéticos o incluso transgénicos. En tal proyecto la evolución biológica parece no ser ya tan importante ni tan buena. Tales «condiciones más benignas» serían con frecuencia instrumentadas en relación a la posibilidad ―pero sólo al alcance de ciertos bienaventurados― de migrar a otros planetas, en particular Marte. O de perdida la luna.

 

Existe cierta evidencia, más financiera que anecdótica, de que las cosas comienzan a tomarse cada vez más en serio. Más allá de las portadas de revistas de muy alta circulación como Time Magazine, New Scientist, dedicadas al tema, supimos en los años 80s del multimillonario proyecto Biosfera II en el desierto de Arizona, cuyo objetivo fue el «generar las condiciones para establecer vida humana en la luna o Marte replicando los ecosistemas terrestres». Hoy nos enteramos del proyecto holandés «Mars One» (www.mars-one.com) en el cual participa la Universidad de Twente, y cuyo objetivo declarado es «establecer la primer comunidad humana en Marte para el año 2020». Recientemente, el político mexicano Porfirio Muñoz Ledo ha comentado en televisión abierta lo siguiente: “[...] déjenme pensar en ciencia ficción ―porque ahora las películas nos han acostumbrado a ver la ida a otro planeta― ¿cuántas películas recientes vemos, ―veo muchas de ellas porque voy con mi hijita generalmente al cine― yo creo que este año he visto seis u ocho que tienen que ver con la destrucción del planeta tierra [..si] de que hay un momento que tenemos que migrar a otros planetas y mandar a las gentes a que funden civilizaciones distintas [...] esto puede parecer frívolo pero no lo es, está creando un subconsciente colectivo de que «aguas»”.

 

El proyecto marciano de supervivencia de los más financieramente acaudalados quizás nunca fructifique, o al menos es poco probable que fructifique a tiempo. Existe, sin embargo, una importante reflexión detrás del inconsciente colectivo que se está formando al interior de una «cultura del escape», y de los condicionamientos sociales que esta acarrea. Frente a los dos proyectos antagónicos de conservación, uno presto a declarar al bioma terrestre vivo y el otro presto a declararlo muerto, un corolario bien podría ser el siguiente: ya que no podemos, en un contexto de “cooperación” internacional, responder a la pregunta ¿qué piensa realmente la gente cuando habla de conservación biológica? Vale la pena quizás recordar desde el lugar que ocupamos en nuestras tareas de conservación locales, la pregunta que el viejo adagio hace a manera de recomendación: ¿sabe cada uno de nosotros para quién trabaja?

miércoles 06 de abril del 2016 - 16:41:36
El Dr Andrés Bucio es Dr. en ciencias ambientales, Universidad de East Anglia, Reino Unido y Profesor de Tiempo Completo en el Departamento de Economía, CUCEA.

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